. . .que es considerar nuestra alma como un castillo
todo de un diamante o muy claro cristal,
adonde hay muchos aposentos, así como en el cielo
hay muchas moradas. Las Moradas o Castillo Interior, Moradas Primeras, Capítulo 1, Santa Teresa de Jesús
Porque así como no nos podría venir un gran golpe de agua,
si no tuviese principio -como he dicho-, así se entiende claro
que hay en lo interior quien arroje estas saetas y dé vida a esta vida,
y que hay sol de donde procede una gran luz. . . Las Moradas o Castillo Interior, Séptimas Moradas, Capítulo 2, Santa Teresa de Jesús